Conocido también como 颐和园 (Yiheyuan), es un complejo imperial con una historia fascinante y una arquitectura espectacular, rodeado de leyendas y detalles únicos.
En el noroeste de la ciudad de Beijing reposa este maravilloso testimonio de la grandeza de la corte imperial china, su conexión con la naturaleza y su historia compleja y rica. Es un lugar de belleza única, con un profundo significado cultural que lo convierte en uno de los mayores tesoros de China, siendo sin duda uno de los jardines más grandes del país.
En torno al gran lago, el Kunming Hu, con una extensión de más de 2.9 kilómetros cuadrados, nacen los hermosos jardines y edificios, creados en la etapa inicial de la dinastía Jin (1115-1234). Sin embargo, el lugar como lo conocemos a día de hoy fue gracias a la emperatriz viuda Cixi, que fue la principal impulsora de su renovación y expansión en el siglo XIX, pues durante las Guerras del Opio, en 1860, el Palacio de Verano fue saqueado y destruido por las tropas británicas y francesas, resultando la pérdida de muchas de sus obras de arte y objetos valiosos. La emperatriz Cixi, que gobernó China como regente en nombre de su hijo, el emperador Tongzhi, y luego en nombre de su sobrino, el emperador Guangxu, fue una figura clave en la historia del Palacio de Verano. Fue ella quien financió la restauración del palacio con fondos que habían sido destinados para la construcción de la Armada Imperial, lo que provocó la indignación de muchos funcionarios en ese momento.
Paseando por los vastos terrenos del Palacio, nos encontramos en el centro con el ya mencionado lago Kunming, muestra de la importancia del elemento agua en la cultura china, símbolo de la fuente de la vida y el poder de la purificación del alma. Por eso, como gran parte de los lagos existentes en la capital, este lago es artificial y cubre un área de aproximadamente tres cuartas partes del palacio. Su diseño está inspirado en el Lago Oeste de Hangzhou, otro famoso sitio paisajístico de China. En él, los emperadores solían navegar en sus botes tradicionales. En el lago se encuentra el impresionante puente de los 17 arcos (Seventeen-Arch Bridge), uno de los más famosos del Palacio de Verano, y que como en su nombre se puede intuir, se pueden ver 17 arcos en él. Se dice que la forma y el número de los arcos simbolizan la conexión entre el hombre y el cielo, una idea muy arraigada en la filosofía china.
Una de las características más destacadas del Palacio es su largo pasillo cubierto, conocido como Long Corridor. Este pasillo tiene 728 metros de longitud y está decorado con más de 14,000 pinturas que representan escenas de la mitología china, paisajes y la vida cotidiana, siendo así un maravilloso museo de la pintura tradicional china. No menos importante, en el Palacio se encuentra también una colina (Colina de la Longevidad) artificial que proporciona una vista panorámica del complejo y del lago. La colina fue construida con tierra extraída del fondo del lago y representa un símbolo de longevidad. En la cima se encuentran varios edificios y estructuras que se utilizan para la meditación y el retiro.
La disposición y la estructura del Palacio están llenas de simbolismo. Por ejemplo, los edificios y caminos están alineados de tal manera que siguen principios geométricos que se relacionan con la cosmología china, como la armonía entre el cielo y la tierra.
En 1998, la UNESCO declaró el Palacio de Verano Patrimonio de la Humanidad debido a su impresionante diseño paisajístico y arquitectónico, y su relevancia cultural e histórica.